El interés compuesto explicado con una taza de café

Por qué ahorrar 3€ al día durante 30 años puede convertirse en más de 60.000€ sin esfuerzo.
Einstein lo llamó la octava maravilla del mundo. El interés compuesto es simplemente ganar intereses sobre los intereses ya generados. Cada año, el motor arranca desde un punto más alto, y la bola de nieve crece sola.
El café que se convirtió en un coche
Imagina que renuncias a un café diario de 3 € y lo inviertes cada mes: son 90 € al mes. Con una rentabilidad media anualizada del 7% (compatible con la histórica del mercado global):
- En 10 años tendrás cerca de 15.500 €. Aportado: 10.800 €.
- En 20 años: cerca de 46.700 €. Aportado: 21.600 €.
- En 30 años: cerca de 110.000 €. Aportado: 32.400 €.
- En 40 años: cerca de 236.000 €. Aportado: 43.200 €.
En 40 años, casi el 82% de tu patrimonio final no lo pusiste tú: lo puso el tiempo.
La regla del 72
Divide 72 entre la rentabilidad anual esperada y sabrás cuántos años tarda tu dinero en duplicarse. Al 7%, duplica cada 10 años aproximadamente. Al 4%, cada 18 años. Al 10%, cada 7. Es la matemática mental que todo inversor debería recordar.
Por qué empezar joven pesa más que aportar mucho
Persona A aporta 200 € al mes desde los 25 hasta los 35 años y luego para. Persona B empieza a los 35 y aporta 200 € al mes hasta los 65. A los 65, A tendrá más dinero que B. Aportó menos de la mitad, pero le regaló 10 años más de compuesto.
“El tiempo es el único ingrediente del interés compuesto que no puedes fabricar más tarde.”
Los tres enemigos del compuesto
- Comisiones altas: cada 1% adicional al año reduce tu patrimonio final entre un 20% y un 25% a 30 años vista.
- Retirar dinero en el camino: rompes la cadena y reinicias el motor.
- Impagar la constancia: dejar de aportar un año es dejar de aportar el compuesto de ese año durante todos los años restantes.
